La Luz en los Diamantes
Lunes, 15 Septiembre 
La luz debe ser equivalente a la difundida por un cielo despejado hacia el Norte a
mediodía en una latitud media: espectro de emisión continuo más rico en radiación
azul, como el emitido por un cuerpo negro hacia los 7.000° K (Kelvin), que necesita
una fuente de incandescencia filtrada.
La « luz diurna » de los tubos de neón, hasta una temperatura de color de 7.000° K
(Kelvin) no es apropiada porque la radiación de emisión en el azul excita la
fluorescencia de ciertos diamantes.
Una luz diurna rica en el ultravioleta (mar - montaña) hace cambiar el aspecto de un
diamante: de ello la necesidad de indicar la fluorescencia de un diamante.
La piedra
El diamante debe estar limpio, el filetín sucio ensombrece el diamante y modifica su
aspecto.
Atención a las piedras que tengan rastros de lápiz azul, lo que hace que la culata
esté recubierta (limpiar estos rastros antes de estimar el color).
La piedra no debe estar engastada.
