Claridad del Diamante

Lunes, 15 Septiembre   

El diamante perfecto, es decir, el que no presenta ninguna mancha, línea o pequeños trocitos de carbón, es muy raro. Estas imperfecciones, también denominadas “inclusiones” son microscópicas, visibles por ojos expertos y con lentes de aumento potentes, no obstante influyen al ponerle el valor a un diamante, aunque si estas imperfecciones no obstaculizan el paso de la luz a través de la piedra, entonces no afecta a su verdadera belleza.

La claridad de un diamante se clasifica entre F1 a PIII. Aquel que no tiene inclusiones visibles con una lupa de 10 aumentos es considerado perfecto o “flawless” en inglés, y se clasifica F1. Por el contrario, el diamante que tiene muchas inclusiones a simple vista se clasifica PIII, o imperfecto. Entre estas clasificaciones hay varias más: F1, IF, VVS1 - VVS2, VS1 - Vs2, SI1 - SI2, PI - PII - PIII.

A mayor pureza en el diamante mayor claridad y brillantez. Se dice que es perfecto, pero es casi imposible encontrarlo totalmente puro.

La mayoría de los diamantes poseen marcas naturales muy pequeñas conocidas como inclusiones. Sin embargo, entre menos tengan y más pequeñas sean las inclusiones, mejor atravesará la luz a los diamantes, por tanto su brillo y claridad será mayor. Un diamante puede considerarse “perfecto” si al ser examinado por la lupa de un joyero no demuestra inclusiones o manchas, pero en realidad los diamantes perfectos son muy raros de encontrar.